Se escucha un golpe seco sobre el metal, sonido que viene de la parte de arriba de la refrigeradora, seguido rápidamente por un maullido y la mirada inquisidora de un gato negro que interrumpe su monólogo interno.


Max lo mira detenidamente como si nunca lo hubiera visto antes. El gato no tenía una raza definida, era más bien callejero; pero sus facciones estaban acentuadas positivamente por la luz de la refrigeradora, que lo iluminaba desde abajo.

“Pensamientos y cuentos olvidados” - Dr. Mori N. Ko